Astillas de un mismo palo

noviembre 2012

Lo que agrupa la producción artística de dos creadores cubanos, es una visión que va más allá de raza, ideología o tendencia de moda, para proponer un acercamiento a lo trascendente y humano. El denominador común dentro de su obra es el grabado y en particular, técnicas como la colografía o la punta seca. Para una mejor comprensión, consulte la hoja de artista y conozca en detalles las motivaciones de sus creadores.


No propone mirar el presente con los ojos de los que nos miraron en el pasado,
eso seria mas de lo mismo. basta de alimentar una posición
vanal que convierta nuestra historia en producto y bandera de una visión que nos limita
la virtud y nos empobrece como cultura.
E.M.

Enrique (Tente) Miralles


La obra de Enrique (Tente) Miralles, está marcada por un acento teatral y alquimista de estos tiempos. En sus piezas, no vemos la inmediata necesidad de mostrar "la negritud" como una narrativa que describa solo los referentes de la sufrida presencia histórica, religiosa, cultural o social de lo "negro", y menos patrones enquistados que metabolicen el rencor para describir lo que muchos llaman "afrocubano"; mas bien nos pone ante situaciones que generan un goce de lo humano sin la limitación vanidosa de colores y donde el protagonismo que pudiese tener la raza de sus personajes, termina siendo un recurso plástico mas para describir el panorama de relaciones y misterios que estructuran su identidad.


Se puede decir, que son la familia, el barrio, la publicidad, los amigos y su ciudad, o todos mezclados, los verdaderos protagonistas de sus piezas.

Como trabajador incansable y adicto al maravilloso mundo de la estampa, se sirve de la collagrafia y la punta seca como medio favorito para relatar sus motivaciones.


En su producción se reitera la presencia de rostros sepias, híbridos de luz y carne que dialogan eróticamente con los objetos mas inusuales en perfecta armonía. De esta forma, tanto herramientas de corte, como objetos de uso cotidiano o animales y textos, articulan una geografía simbólica que hace de estos "collages" una invitación a descubrir ese imaginario, coqueto, lúdico, lírico y en ocasiones irónico y absurdo, capaz de pensarse la cubanía como una dramatúrgia donde tiene igualdad de condición lo veraz y lo incierto... de su propia boca solemos escuchar que"existen 2 verdades, las verdades y las mentiras, todo está en la dosis; de esta manera, sincretiza su presencia y andar dentro del contexto artístico de la isla.


La tinta del tiempo
...esa mirada por encima del tiempo
que me otorga silencio.
A.A.

Antonio (Nico) Acosta


En las obras de Antonio (Nico) Acosta las artes son iconografía, una iconografía ya fijada, a la que el artista recurre para formular temas que funcionan como instrumentos de interpretación. Su confrontación con ella es la de quien observa un paisaje: su mirada es lenta, reposada y silenciosa, como una inspiración dilatada, fuera del ritmo acostumbrado. Sus obras son paisajes de una realidad aparentemente conocida, cuya particular presentación la conduce a una re-colocación en nuestra conciencia.


Sus imágenes lo incorporan todo, integrándose en una entidad a medio camino entre la realidad y la emoción, suspendida en el espacio, sujeta a una categoría del tiempo diferente; no es el itinerario pasado-presente-futuro sino memoria, algo que sucede en nuestras mentes.. hacer que se encuentre un tiempo con otro tiempo, crear cortos circuitos: otra idea de tiempo. Es por eso que en algunas nos parece reconocer un remedo de fotos antiguas, mientras en otras no podemos precisar su contemporaneidad. El artista manipula las apariencias para acentuar una esencia nostálgica que confunde el presente con el pasado. Sin embargo, sabemos que todo es presente, que siempre habitamos el presente. Se trata de una maniobra con el objeto real para no reproducirlo sino re-interpretarlo en una verdadera plástica nueva.

Ese interés es el que lleva al artista a usar la luz como el instrumento principal: a veces desnuda las superficies baŃándolas intensamente, otras hace desaparecer las texturas visuales reduciéndolas a formas solamente. Sin embargo lo que más parece atraer al artista es la luz en sordina, que coloca la realidad conocida en una especie de limbo, por momentos misteriosos. Es esa luz difusa la que agrisa los cielos o la que envuelve en una suerte de bruma su obra, sumergiéndola en una atmósfera rara, a veces opalina.


La manipulación de la luz, esencial en las artes visuales, es una clave para entender la gráfica de Ńico porque a través de contrastes acentuados o atenuados hasta el límite, elabora su discurso plástico que convierte las formas en poesía. Sus obras, como pocas, logran hacer trascender el documento testimonial hacia una dimensión más universal, de valores permanentes.